Agenda que te muestra los huecos libres, odontograma digital, recetas en un toque y cobros por WhatsApp. Todo en un solo lugar, desde tu teléfono o computadora. De antemano te decimos: te va a gustar.
Y no son promesas: casi todo lo que ves aquí abajo se puede tocar. Así se siente SMILE por dentro.
Dile a SMILE cuánto dura la cita y te resalta al instante dónde cabe. Nada de contar casillas ni cuadrar a ojo: la recepción responde "¿tiene algo para hoy?" en dos segundos.
Otros softwares te entregan pantallas en blanco. SMILE llega con el trabajo hecho:
Notación FDI completa, estados por pieza y registro anatómico por zona (vestibular, mesial, oclusal, distal, lingual). Lo que marcas aquí aparece como pendiente al facturar: nada se queda sin tratar ni sin cobrar.
Un toque en el medicamento y SMILE llena dosis, frecuencia, duración y vía con la posología estándar. Tú revisas, firmas y la envías por WhatsApp en PDF con tu logo.
Botones −1/+1 al alcance del pulgar, escáner de código de barras con la cámara, control de lotes y vencimientos, y alertas antes de que te quedes sin nada a mitad de un procedimiento.
Logo y color propios en toda la plataforma y en cada documento que sale de ella. Cada clínica se siente única porque lo es: tu identidad en cada pantalla, no un template genérico.
Ecuador es distinto al resto de la región en un punto que conviene que sepas antes de decidir: el SRI no tiene un facturador gratuito sin firma electrónica. Necesitas una firma vigente, contratada con un proveedor autorizado, y desde 2026 la factura debe emitirse y transmitirse el mismo día del cobro.
SMILE no resuelve ese trámite por ti: nadie debería prometerte eso sin cobrarte una integración completa. Lo que sí hace es no hacerte pagar dos veces por lo mismo.
No firma ni transmite facturas al SRI, y no gestiona tu firma electrónica. Eso lo resuelves con tu proveedor de firma o tu contador, como ya lo haces hoy.
Al cobrar, te recuerda emitir con tu proveedor o SRI en Línea, y guarda el número de autorización que pegues junto al cobro.
El número de autorización queda en la factura de ese paciente, no en una libreta aparte. Cuando el contador pregunte, está donde debe.
Si ya facturas con tu proveedor habitual, no cambia nada para ti: pegas el número y sigues. El asistente viene incluido en cualquier plan, sin costo extra; el único costo real sigue siendo tu firma electrónica, que es ajeno a SMILE.
Cada mañana el asistente arma tu lista de llamadas y mensajes con el guion listo. Y las automatizaciones hacen el resto: cada una tiene su interruptor, tú decides cuáles encender.
Agenda, cobros, expedientes y más — todo en un solo lugar.
De antemano te decimos: te va a gustar.
Nuestra familia lleva tres generaciones trabajando en el mundo dental. Hemos usado los softwares y sabemos lo que falta. Por eso construimos el que siempre quisimos tener: vanguardista, estético, simple y honesto.
SMILE me ha permitido enfocarme más en mis pacientes y darles ese servicio atento y personalizado que se merecen.
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