Análisis facial en ortodoncia: qué medir y cómo mostrarle el avance al paciente
En ortodoncia, el paciente quiere ver cambios y el profesional necesita medirlos. Un análisis facial simple sobre fotos de frente y perfil, repetido en el tiempo, resuelve las dos cosas.
Un tratamiento de ortodoncia dura meses, a veces años. Para el paciente, los cambios son lentos y difíciles de notar en el espejo de cada día. Para el ortodoncista, documentarlos bien es parte del trabajo.
El análisis facial sobre fotografías ayuda en ambos frentes: da datos para el seguimiento y le muestra al paciente que el tratamiento avanza.
Qué medir
Algunas mediciones clásicas sobre fotos de frente y perfil:
- Tercios faciales. La proporción entre el tercio superior, medio e inferior del rostro.
- Línea media dental. Si coincide con la línea media de la cara.
- Inclinación comisural. Si la línea de las comisuras está nivelada.
- Ángulo nasolabial. La relación entre la base de la nariz y el labio superior.
- Línea E. La posición de los labios respecto de la línea que va de la punta de la nariz al mentón.
Cada una se compara con su norma, y lo más valioso es cómo cambia entre el inicio y los controles.
Fotos que se puedan comparar
Una medición solo sirve si las fotos son comparables:
- Siempre el mismo fondo, neutro y claro.
- La misma distancia y altura de cámara.
- La cabeza en posición natural, mirando al frente.
- Buena luz, sin sombras fuertes en la cara.
Vale la pena marcar en el piso dónde se para el paciente y dónde va la cámara.
Mostrarle el avance al paciente
Una imagen del antes al lado del ahora, con las mediciones, motiva más que cualquier explicación. Para un adolescente, o para un adulto que duda de seguir con el tratamiento, ver el cambio es la mejor razón para continuar.
Lo que el análisis facial no reemplaza
Las fotografías complementan, no sustituyen, el estudio radiográfico y los modelos. Son una pieza más del registro, especialmente útil para la comunicación con el paciente y para documentar cambios de perfil.


