Contrato de ortodoncia: qué debe llevar y un modelo para adaptar
La ortodoncia dura uno, dos o tres años. En ese tiempo cambian los precios, el paciente se muda, se pierden retenedores y se olvidan los acuerdos. Un contrato corto y claro, firmado antes de pegar el primer bracket, evita casi todas esas discusiones.
Un contrato de ortodoncia no reemplaza al consentimiento informado. El consentimiento explica el tratamiento, sus riesgos y sus alternativas. El contrato deja por escrito el acuerdo económico y las reglas de convivencia durante el tratamiento. Los dos se firman, y son documentos distintos.
Las diez cosas que debe decir
- Quiénes firman: el paciente, o su representante si es menor, y el profesional.
- Qué tratamiento es: tipo de aparatología y arcadas que incluye.
- Valor total y qué cubre: instalación, controles, retiro y retenedores, si están incluidos.
- Cuota inicial y fecha de pago.
- Mensualidades: valor, cantidad y día de pago.
- Duración estimada, dicha como estimación que depende de la respuesta del paciente y de su colaboración.
- Lo que se cobra aparte: brackets despegados o perdidos, reposición de retenedores, citas de urgencia, tratamientos de otras especialidades.
- Inasistencias: que la mensualidad se mantiene aunque el paciente falte y cómo se reprograma.
- Abandono o suspensión: a partir de cuántos meses sin asistir se considera suspendido, qué pasa con lo pagado y cómo se retoma.
- Retención: que al retirar los brackets empieza una fase de retenedores, con sus controles.
Un modelo de cláusulas
Texto de ejemplo para adaptar. Las cifras y los plazos son ilustrativos.
- Objeto. El profesional realizará al paciente un tratamiento de ortodoncia con aparatología fija en ambas arcadas.
- Valor. El valor total del tratamiento es de 1.800, que incluye la instalación, los controles durante 24 meses, el retiro y un juego de retenedores.
- Forma de pago. Una cuota inicial de 360 al instalar la aparatología y 24 mensualidades de 60, pagaderas dentro de los primeros cinco días de cada mes.
- Duración. La duración estimada es de 24 meses. Puede variar según la respuesta biológica y la colaboración del paciente. Los controles posteriores al mes 24 tienen el valor de una mensualidad.
- Extras. La reposición de brackets, tubos o retenedores perdidos o dañados por descuido se cobra aparte, según la lista de precios vigente.
- Inasistencias. La mensualidad corresponde al tratamiento y no a la cita. La falta a un control no exime de su pago.
- Suspensión. Tres meses consecutivos sin asistir se consideran suspensión del tratamiento. El profesional no responde por los movimientos ocurridos en ese periodo. Para retomar se hará una nueva valoración.
- Retiro anticipado. Si el paciente decide terminar antes, se retira la aparatología y los valores pagados corresponden al trabajo realizado hasta la fecha.
Antes de usarlo, revisa con un abogado de tu país las cláusulas de devolución y de suspensión: las normas de protección al consumidor cambian de un lugar a otro.
Lo que no conviene poner
- Promesas de resultado. Ni fechas exactas de retiro ni «sonrisa perfecta».
- Penalidades desproporcionadas. Una multa alta por atraso es difícil de sostener y daña la relación.
- Letra pequeña. Una página que se lee completa vale más que cuatro que nadie lee.
Cómo se firma y dónde se guarda
Lo firman las dos partes antes de instalar la aparatología, y el paciente se lleva una copia. El original va con su historia clínica, junto al consentimiento. Un contrato que no aparece cuando hay una discusión no sirve.
Y después, cumplirlo
El contrato fija las reglas. El día a día se sostiene con dos listas al día: qué se hizo en cada control y cuánto ha pagado cada paciente. La guía de la ficha de control de ortodoncia y las mensualidades explica cómo llevarlas.


