Si se daña la computadora del consultorio, ¿pierdes tus pacientes?
Las computadoras se dañan, se pierden o simplemente dejan de prender un lunes cualquiera. La pregunta que conviene hacerse antes de que pase: ¿la información de tus pacientes vive solo ahí?
Un derrame de café, un disco que falla, un robo, una actualización que sale mal. Cualquiera de esas cosas puede dejar inutilizable la computadora del consultorio. Si en ella vivía la agenda, las fichas y los cobros, el problema ya no es la computadora.
El riesgo de un solo equipo
Muchos consultorios trabajan con un programa instalado en una computadora de la recepción, o con planillas guardadas en el escritorio. Funciona hasta el día que no.
Y los respaldos manuales, en un disco externo o un pendrive, tienen el mismo problema de siempre: dependen de que alguien se acuerde de hacerlos. El día que se necesitan, el último suele ser de hace meses.
Qué preguntarte hoy
- Si esta computadora dejara de funcionar ahora, ¿podrías atender a los pacientes de mañana?
- ¿Sabrías qué tratamientos tiene pendientes cada uno?
- ¿Cuándo fue el último respaldo, y dónde está?
- ¿Alguien más puede acceder a la información si tú no estás?
Si alguna respuesta te incomoda, vale la pena resolverlo antes de que pase.
La alternativa: que la información no viva en el equipo
Cuando los datos están en la nube, la computadora deja de ser el punto débil. Si se daña, abres el sistema desde otra, desde una tablet o desde tu celular, y sigues trabajando.
Y que los datos sigan siendo tuyos
Tener la información en la nube no significa perder el control. Conviene poder descargar tus datos cuando quieras. En SMILE puedes exportar tus datos desde tu propio panel.


