La reunión de 10 minutos que ordena el día, aunque seas tú y tu asistente
No hace falta un equipo grande para que una reunión breve al empezar el día marque diferencia. Diez minutos revisando lo que viene evitan buena parte de las sorpresas de media mañana.
La mayoría de los problemas del día se ven venir si alguien mira la agenda con calma antes de abrir. El paciente que necesita un material especial, el que tiene una alergia importante, el que viene con un saldo pendiente. Diez minutos al inicio evitan correr después.
Qué revisar
Quién viene hoy
Un repaso rápido de la agenda: qué pacientes vienen, qué tratamiento tienen, si alguno necesita algo particular. Es el momento de decir «la de las once tiene alergia al látex» o «el de las cuatro viene nervioso».
Qué hace falta preparar
Materiales para los procedimientos del día, órdenes de laboratorio que deberían haber llegado, radiografías que hay que tener a mano.
Qué quedó pendiente
Presupuestos que esperan respuesta, pacientes a quienes hay que llamar, cobros por regularizar. Basta con repartir quién se encarga de qué.
Cómo viene la semana
Una mirada a los próximos días: si hay huecos para ofrecer a la lista de espera o un día que viene demasiado cargado.
Cómo lograr que dure diez minutos
- Siempre a la misma hora, antes de que llegue el primer paciente.
- De pie, no sentados: ayuda a que sea breve.
- Con la información ya a la vista, no buscándola durante la reunión.
- Sin temas largos: si algo requiere más tiempo, se agenda aparte.
El último punto es el más importante. Si para saber quién viene hay que abrir tres planillas y un chat, la reunión dura media hora.
También sirve si estás solo
Si atiendes sin asistente, la reunión es contigo mismo: cinco minutos con un café mirando el día. Llegar a la primera cita sabiendo lo que viene cambia cómo se vive la jornada. Lo contamos en dentista solo y con todo a cargo.


